lunes, 10 de diciembre de 2012

Los buenos…

Hola queridas lectoras, ya estoy por aquí de regreso, ¿cómo están?, yo excelentemente bien, simplemente porque así lo he decidido. Siempre he escuchado por todos lados, y últimamente más, preguntas como, ¿en dónde están los buenos maestros?, ¿en dónde están los buenos terapeutas? ¿En dónde están los buenos padrinos (en el caso de los grupos de autoayuda)?, ¿En dónde están los buenos políticos?, los buenos, los buenos y más los buenos. Vivimos en un mundo de constantes exigencias, en el que si no eres el mejor, simplemente te quedas atrás, de competencia y demás, y está bien, no digo que caigamos en la mediocridad ni nada por el estilo, pero yo tengo unas preguntas aún más interesantes, ¿En dónde están los buenos alumnos, los buenos pacientes, los buenos ahijados y los buenos ciudadanos? Constantemente escucho a mis alumnos en la universidad en la que doy clase, hablar de los tiempos de los “buenos maestros” (o sea que los que estamos ahorita ya no somos buenos para ellos, dicho sea de paso, jaja) pero constantemente veo (no en todos pero en muchos) bocas torcidas, quejas y demás si les dejas tareas difíciles, o si los haces dar ese plus. Constantemente veo a algunos de mis pacientes que empiezan a faltar a sus terapias en cuanto se empiezan a sentir un poquitito mejor o que sienten que uno tiene que hacer magia con ellos y cuando te los encuentras en sesión y les preguntas, ¿cómo te fue en tal tarea personal que te dejé?, te contestan que no tuvieron tiempo para hacerla, frecuentemene veo personas en los grupos de autoayuda quejándose de que no les tocó el mejor padrino pero pocas veces hacen realmente el intento de aplicar los 12 pasos de su programa y caen constantemente en la autoconmiseración. O por ejemplo, me pasó hace poco que tuve que cancelar un grupo que coordinaba de codependientes anónimos porque simple y sencillamente las militantes no iban o llegaban tardísimo aunque cuando el grupo sesionaba en realidad todas salían contentas. Y Bueno, en esta semana de elecciones, está de moda sacar todos los trapitos al sol y cochinadas de nuestro sistema político, pero yo me pregunto algo: ¿no somos nosotros mismos los que hemos sustentado ese sistema?, ¿no somos nosotros mismos los que tranzamos a la primera de cambio, que vendemos nuestro voto por 500 pesos (o hasta menos)?, etc, etc, etc… Creo que vivimos en una sociedad que es hasta cierto modo medio comodina en la que siempre le podemos echar la culpa a alguien más de que nosotros no avancemos de la manera en que queremos, pero ¿se imaginan qué pasaría si de verdad diéramos en cualquier ámbito un esfuerzo igual en dar que en recibir?, muchas veces, casi siempre, queremos recibir sin hacer nosotros el menor esfuerzo. Te invito esta semana a que hagas un análisis de lo que exiges de los demás y de si en verdad estás haciendo lo prudente para recibirlo, o cómo la ves?...Abrazo de luz!

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