Hace unos días estaba escuchando la famosa canción de "Penélope" y me quedé pensando precisamente en esta pequeña frase de "los ojitos llenitos de ayer", es justamente lo que me está sucediendo a mi en estos momentos.
No se por qué extraña razón del destino, la vida me está encarando con lugares, personas y situaciones que yo pensaba que simplemente habían pasado ya y que no volverían...y ha sido una experiencia impresionante!. Yo tenía ya cerca de tres años de no dedicarme a mi carrera "original" que es la mercadotecnia debido a que me dio por estudiar una consejería en adicciones (profesión que adoro) y eso me llevó a dedicarme un buen rato a ese rollo, de hecho todavía me dedico pero menos y las circunstancias de la vida, como la cuestión económica me llevó a regresar a dar clases a una universidad.
Tengo que aceptar que cuando regresé tenía cierto miedo porque el último semestre que di clases la verdad ya no lo disfrutaba, tal vez ya me estaba llamando más el dedicarme a esa otra área que les comento o sucedían factores personales en mi vida que no me permitían desempeñarame como era adecuado,o tal vez las dos cosas; sin embargo, ha sido una grata sorpresa encontrarme a alumnos de antaño, de mis primeros semestres de dar clases, que me recomiendan como una excelente maestra y eso me puso a pensar mucho en no volver a ser aquella maestra que fui al final de ese ciclo, ya sin interés, sin tolerancia y sin muchas cosas que se necesitan para la docencia.
Día con día intento dar lo mejor de mi en el aula y eso a la vez me ha llevado a reencontrarme con la mercadotecnia, con las razones por las que elegí esa carrera y sobre todo con aquella Gaviotita de 17 o 18 años que entró con todas las ilusiones del mundo a estudiar, e incluso a reencontrarme con mi alma matter, ya que tenía mucho, muchísimo tiempo de no ir a la universidad en que yo estudié por un roce que tuve con el H. director de la misma hace mucho tiempo y en el cual se portó muy grosero conmigo, en lugar de Angel (porque así se llama), el poder lo convirtió en un verdadero demonio. Por extrañas circunstancias del destino ayer fui a una conferencia que era ahí y fueron miles, millones de recuerdos los que se me vinieron dentro de aquel edificio, lágrimas y risas, alegrías y preocupaciones, encuentros y desencuentros, en fin, pude darme cuenta que un pedacito de todos los que estuvimos ahí se quedó entre esas paredes, fue un gusto poder platicar con un antiguo maestro de la preparatoria y seguir viendo ese interés y pasión que sigue teniendo al dar clases, al disfrutar su trabajo como cuando yo en esa misma universidad lo conocí cursando mi preparatoria cuando tenía tal vez 15 o 16años, hoy que tengo casi 30, parece que fue ayer y claro, también vi al director (que sigue siendo el mismo) y la verdad es que lo vi tan pequeño e insignificante ante todos esos recuerdos maravillosos que simplemente entendí que el campus no es suyo, sino de todos los que hemos vivido parte de nuestra historia ahí.
Hasta ayer, tenía también ya varios años que no veía físicamente (sólo por messenger) a un amigo entrañable de toda la vida: el Oso y es impresionante como se acostumbra uno a tener a las personas entre sus contactos, platicar con ellas y demás, e incluso piensa uno que se suple con su presencia física, pero fue un gusto enorme verlo, darle un gran abrazo, verlo felizmente casado y sobre todo descubrir que cuando los amigos son verdaderos, el tiempo no pasa, parece que nos hubiéramos visto un día antes.
En fin mis queridos amigos, por eso y muchas cosas más hoy amanecí con los ojos llenitos de ayer, estoy segura que había ciclos inconclusos que tal vez no estaba lista para afrontar y cerrar o para reabrir y volver a vivir, hoy a lo mejor tengo un poco más de serenidad y valor para afrontarlos, es una sensación muy extraña que trae consigo muchos sentimientos encontrados, pero sí estoy segura de que vendrá cargada de un gran aprendizaje para mi y para los que viviremos esta etapa, o cómo la ven?
a-Dios!
viernes, 30 de enero de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
