domingo, 1 de julio de 2012

Hace 12 años...

Hace 12 años, en julio, yo tenía 21, era una muchachita llena de ilusiones, me había tocado ser funcionario de casilla y recuerdo que llegué a mi casa cerca de las 10 de la noche, me senté en la cama de mi madre y me puse a llorar, a llorar de alegría al ver que había ganado Vicente Fox la presidencia de la República, le preguntaba a mi mamá mientras lloraba, ganamos mamá?, es verdad que ganamos?, realmente fue uno de los días más felices de mi vida. Hoy, en julio, tengo 33 años, y llegué, me senté en su cama así como aquel día y me puse a llorar, de dolor, de pena, de coraje, de tristeza, de tanta impotencia! Y le decía a mi madre: dormimos!, seguimos dormidos!, y mi madre me decía: no te pongas así, y yo le decía, es que estamos dormidos mami! Y lloraba como una niña, no de 21 años, sino de 12, no de 12, sino de 5…se había anunciado el regreso del PRI al poder unas horas antes, era uno de los días más tristes de mi vida. Tuve necesidad de ir a la iglesia a platicar con María de Guadalupe, con la diosa Tonantzin y sobre todo con Jesús, llegué a la alameda del pueblo de Guadalupe, uno de mis lugares preferidos, me encontré con que literalmente, sin que yo lo supiera, ya no existía!, la habían quitado y sólo había polvo!…entré al templo y lloraba, lloraba como una niña mientras escuchaba la misa y le pedía al Espíritu Santo que me ayudara a expiar todo ese miedo, toda esa impotencia, todo ese dolor, pensaba tantas y tantas cosas, tenía ganas de contestar todos los comentarios de burla de quienes habían votado por el PRI y decirles: vas y chingas a toda tu madre, PENDEJO!!!!, pensaba Dios mío, yo que ya pienso en de pronto en tener hijos, a dónde los voy a traer? A este pinche país?, pensaba en hacer mis maletas e irme al menos a Guatemala, me sentí tan culpable al empezar a recibir los mensajes de mi hermano y de mi padre reprochando que no había hecho uso del “voto útil”, pensaba en Vicente Fox vendiéndose al PRI y lo odiaba, realmente lo odiaba con toda mi alma, recordaba los tweets de cientos de personas de Venezuela suplicando que no fuéramos a elegir otro Chávez para México, me imaginaba a todos los Yo soy 132 armados, y tenía miedo, mucho miedo, me sentía devastada, esa es la palabra, pedía por México, por mi, por todos. Escuchaba al sacerdote bendecir el pan y el vino y de pronto, literalmente al decir, “tomad y bebed de este pan”, se quedó dormido!!!!!!!!, despertaba, decía dos palabras más, emitía un quejido y se volvía a dormir, y yo creo que por primera vez en mi vida, realmente pensé: “Padre, por qué nos has abandonado?”…entonces comencé a entender, empezaron a caer una a una mis lecciones de Un Curso De Milagros, empezó a hablarme mi maestro interior, mi Cristo interior, comencé a darme cuenta, de que sigo buscando afuera la paz, en una alameda que puede desaparecer, así literalmente de la noche a la mañana, en un sacerdote que es un humano igual que yo, y que duerme, que sigo buscando culpables y entendí de una vez por todas el por qué nada de eso es real, sólo la verdad es verdad, sólo el amor es real. En ese momento caí en la cuenta de que tampoco había hecho mi lección de ese día, la 169, y ahí empecé a encontrar más respuestas “La gracia es la aceptación del amor de Dios en un mundo de aparente odio y miedo. Solo mediante la gracia pueden desaparecer el odio y miedo, pues la gracia da lugar a un estado tan opuesto a todo lo que el mundo ofrece, que aquellos cuyas mentes están iluminadas por el don de la gracia no pueden creer que el mundo del miedo sea real”, ese párrafo me salvó la vida, decidí elegir la gracia y darme cuenta también que este mundo es sólo un juego, un simulador, que yo estaba y estoy siempre en Dios, decidí descansar en Dios. Sigo llorando, no lo niego, aún no se sabe realmente quién “ganó”, no se han computado todos los votos, pero antes de saberlo, yo tuve aprendidas mis lecciones. Hice lo que tenía que hacer, voté por quien creía que era mejor, pero sobre todo, empecé a rodear de una burbuja de amor a todos aquellos a quienes quería destrozar, empecé a vibrar en el amor, a verlos y a verme como lo que somos: espíritu. El trabajo es conmigo misma, y hoy sólo tengo que decirle a México, a mis paisanos y a mi: lo siento, perdón, gracias, te amo…y decir como dice Diego Torres: “no voy a hablar más de sufrimientos, yo vine aquí para dejar una señal”…