El día de hoy en la mañana estaba checando un trabajo con unas alumnas y de repente una de ellas dentro de la plática (que era de mercadotecnia, no se por qué salió ese comentario por cierto...), le comentó, a la otra: "esque a ti te gusta sufrir, hay gente que quiere contigo y tu sigues con quien el día que no quiere no te pela", se hizo un silencio de esos infernales durante 1.23 segundos y empecé a ver unos ojitos tristes al instante hasta que le dije, no te preocupes, yo también soy adicta a las relaciones destructivas, ya tendrás que aprender y darte tus propios cocolazos.
Eso como que la hizo sentirse menos culpable y poco a poco las fui regresando al tema que nos tenía ahí que era un poco menos escabroso tanto para ellas como para mi.
Siempre la palabra adicta o adicto suena sumamente impactante, sobre todo si no se está en algún programa de recuperación. Yo he llegado al convencimiento de que soy una adicta en toda la extensión de la palabra, creo que a lo único que no soy adicta en esta vida es a las drogas, pero qué tal a las compras?, a las relaciones destructivas?, a la comida! (en especial a los azúcares), cuando me da la loquera al ejercicio, al internet,al cine y una lista interminable de cosas, tengo una personalidad adictiva, sí queridos amigos, soy adicta!. Hace cinco años di mi primer paso y creanme que sólo por hoy como se dice en todos los programas de doce pasos(sean de alcohólicos, drogadictos, neuróticos, codependientes, etc.)intento mantenerme lo más "sobria" que puedo; y lo pongo entre comillas porque hay una gran diferencia entre abstinencia y sobriedad, la abstinencia implica únicamente dejar de actuar o no reincidir en la adicción que sea y la sobriedad implica un cambio de juicios y actitudes, que ahí está lo más canijo porque esto implica una lucha contra los defectos de carácter (la soberbia, la envidia, la gula, la avaricia, la pereza, la lujuria y la ira...loteríaaa!!!!, ja!). Tal vez nunca podré estar 100% sobria, pero bueno, intento aunque sea un poquito.
En mi poca experiencia hoy en día como consejero profesional en adicciones he visto mil y una adicciones aún más gruesas que la droga y el alcohol, me he cansado de escuchar en terapia a personas de todas las edades decirme que pueden dejar lo que sea, pero no a x persona porque no podrían vivir sin ella y efectivamente, no pueden!, es más fácil que dejen de meterse la droga más ca...nija que dejar a un ser humano. Ahí es cuando el "amor" se convierte prácticamente en un demonio.
Obviamente que podrá haber quien diga y con justa razón que eso no es amor, que podrá ser pasión, capricho, falta de autoestima, etc. pero cierto o no queridos amigos que cuando se "ama" a una persona así, qué difícil es volver la cuenta atrás.
En el libro de los 12 pasos, que prácticamente son los mismos para todos los grupos de autoayuda, nos habla del sexto paso que a su letra dice "estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de nuestros defectos de carácter",pero cuando la disposición se viene abajo está prácticamente en chino.
Y esque esto de las adicciones es como prender una velita y apagarla dentro de unos minutos, en el momento en que se prende nuevamente la vela, se prende en donde la apagamos, ésta no vuelve a estar en su tamaño original NUNCA, es por eso que decimos que las adicciones son enfermedades para toda la vida, o sea, no se curan, no vuelven de nuevo al inicio, el día que recaemos, lo hacemos desde el punto en el que nos quedamos la última vez y con qué graciosa facilidad se prenden de nuevo estas malditas velas!.
En fin, yo creo que en este mundo que va a la velocidad del rayo como diría Miguel Bosé, no he conocido aún a una sola persona que no sea adicta a algo, pero sin duda alguna esta "lucha espiritual" sólo se gana con mucha humildad e irónicamente con mucho amor, pero no del que se vuelve un demonio, sino el amor a uno mismo y la convicción de que sí se puede vivir bien. y como decimos en el programa de recuperación: Poco a poco se va lejos!, así que queridos amigos, a echarle ganas...o cómo la ven?
a-Dios!
miércoles, 28 de enero de 2009
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