lunes, 10 de diciembre de 2012
En busca de la fluorescencia
Hola queridas lectoras! Cómo están?, espero que muy bien, yo estoy excelente, simple y sencillamente porque así lo he decidido, así es, y así será.
Hace algún tiempo en una de las oportunidades de salir de mi ciudad a impartir una capacitación y ya de regreso en el autobús en que venía, proyectaron una película que se llamaba algo así como "Lo que dejamos en el camino", Muy buena película por cierto para las personas que están interesadas en el estudio de las adicciones, un poco profunda para los que no les interesa mucho el tema, pero bueno, la idea es que casi al inicio de la película uno de los personajes principales le explica a su hijo que flourescencia "es algo que brilla desde adentro", entonces el niño le pregunta al padre que si él (el niño) era fluorescente, a lo que su padre responde con un contundente SI.
Lo anterior me dejó pensando profundamente acerca de esto de ser "fluorescente" en la vida y cuando tuve oportunidad busqué en internet el verdadero significado de dicha palabra; no encontré algo igual a eso de "brillar desde adentro" pero sí algo que lo complementó: el que a diferencia de muchas sustancias que absorben la luz para transformarla en calor o energía simple, las sustancias que son fluorescentes pueden absorber la luz y después volver a emitirla.
No pude evitar el pensar en personajes grandes en la historia moderna que efectivamente absorbieron la luz y después la emitían de manera asombrosa como Juan Pablo II o la Madre Teresa de Calcuta, y desde luego que tampoco pude evitar el ponerme a meditar lo difícil que es ser fluorescente.
Yo creo que todos los seres humanos en mayor o en menor grado hemos tenido al menos un minuto en la vida en que hemos sido fluorescentes tal vez hasta de manera inconsciente, pero...¿qué difícil mantenerse emitiendo esa luz, y sobre todo a medida que vamos convirtiéndonos en adultos!. Los niños por ejemplo, son fluorescentes por naturaleza, brillan con luz propia, su risa refleja constantemente esa luz, pero a medida que nos vamos haciendo adultos, es triste cómo vamos perdiendo ese brillo, hasta llegar al momento en que lejos de emitir de regreso la luz que recibimos, simplemente nos conformamos con "robar" la de la gente que está a nuestro alrededor, ¿cuánta gente no conocemos que literalmente "apaga" a toda la demás gente que está a su alrededor y la llena de "obsuridad" emocional todo lo que toca?, o que simplemente es "llamarada de petate" así como esas barritas luminosas que nos venden en los conciertos y que brillan sólo por un par de días y después se apagan, así como también hay gente que con su energía puede llenar de luz todo lugar por donde pasa.
Tal vez ahí radica el fondo de la espiritualidad (ojo, no religiosidad), yo he pasado por etapas en mi vida en las que he sido capaz de recibir la luz de los demás y utilizarla para bien y pasarle un poquito a los demás, y también he pasado por temporadas en las que simplemente esa luz se esfuma, tal vez me llega pero sólo la convierto en calor o energía para mantenerme viva y punto.
Me puse a pensar de dónde se puede tomar esa luz, y creo que la luz fluye constantemente de todos lados, de un atardecer, de la sonrisa de un chamaco, un abrazo, de ayudar a los demás, de mil formas se puede uno recargar de luz, pero lo más interesante es darse cuenta de que uno tiene su propia capacidad de auto generar esa luz, porque simple y sencilllamente, todos somos luz, y una vez que nos damos cuenta de eso, el reflejo de ella de salida es mucho más natural y además mucho más espectacular. Así que estimadas amigas, ustedes si el día de hoy tuvieran que contestar cómo andan de fluorescencia, ¿qué responderían?...a-Dios!
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