Hoy por la mañana estaba yo escuchando una canción de Gloria Estefan que se llama "Hay amores", y habla prácticamente de todos los tipos de amores que hay, o al menos sí de muchos de ellos: los que se esfuman con los años, los que su llama sigue viva, los que traen desengaños en la vida, los que traen toda ternura y fantasía, los que jamás se nos olvidan, los que se siembran y florecen, los que nos llevan al abismo...y como acaba en cada estrofa: (sí será estrofa?...bueno como no soy música ni compositora dejémoslo en estrofa)"Y hay amores, de los buenos...coomo tú". Podríamos hablar de cada uno de estos amores, pero hoy me referiré a los amores "de los buenos" porque hace pocos días tuve una muestra maravillosa de esta categoría, no en mi persona exactamente, pero sí en una lindísima señora que tuve el gusto de conocer cuando me encontraba impartiendo una capacitación fuera de mi ciudad y que por respeto a su historia omitiré su nombre y optaré por llamarla Esperanza (por el buen sabor de boca que me dejó el saber que sí existen este tipo de amores!).
Resulta que Esperanza tuvo al gran amor de su vida, se casó con él, tuvo sus hijitos e hijitas y en fin, viveron toda una vida juntos, supongo, y es más, estoy segura que no feliz el 100% del tiempo porque eso simplemente no existe más que en los cuentos de hadas, pero al menos sí hombro con hombro con su compañero para slir adelante en esta dura prueba que se llama vida, y bueno, a lo largo de toda esa vida juntos, hubieron varios cumpleaños, en los cuales su esposo sin excepción alguna , le llenaba, le tapizaba!, toda toda su casa de flores (se imaginan!!!), y le llevaba serenata a la hora más inesperada del día para sorprenderla (nunca a la misma hora), y así se pasaba el día entero cantándole para festejarla, además de tenerle siempre un hermoso regalo y organizar una fiesta en la que llegaban todos sus seres queridos.
Hace algunos meses su gran amor murió, y por azares del destino nos tocó a un grupo de compañeros y a mi pasar con ella su primer cumpleaños sin su alma gemela, tratando de ser fuerte y no quebrarse, pero con fotos de su amado por todos los rincones de esa casa, como una forma de aferrarse a él para no morirse también.
Fue maravilloso el escuchar de sus propios labios cómo le festejaba su esposo su cupleaños, cómo se ponía celoso y "disque se enojaba" de que a ella le gustara algún actor de las telenovelas que veían juntos y sobre todo, la gran falta que le hace desde que ya no está con ella, hasta el grado de que en un momento se le quebró la voz y se le llenaron sus ojitos de lágrimas, y yo creo que a todos los que estábamos sentados alrededor de ella, también se nos llenaron igual y nos quedamos como unos tarados sin saber ni qué decirle para tranquilizarla...
Y es que realemente, qué difícil es el pensar que después de muchos, muchos años de matrimonio, y siendo éste tan complicado, sigan existiendo este tipo de amores como de película, ahora sí que como dice la canción, de los buenos...pero más difícil aún cuando alguna de las dos partes se va y la otra tiene que sacar fuerzas no se de donde para subsistir.
Fíjense que yo soy una ferviente seguidora de los libros del psiquiatra Brian Weiss y hace poco leí uno que me dejó encantada que se llama "Lazos de amor" y que habla justamente de las almas gemelas y de las luchas que muchas veces tienen que librar en el mundo material para estar juntas, y no me cabe la menor duda de que la historia de esta pareja es el claro ejemplo de que existen las almas gemelas y de que vale la pena encontrarse con esa otra parte de uno, pero lo que más claro me queda, es que definitivamente todos, pero todos en esta vida nos merecemos un amor así, porque finalmente a una sola cosa venimos a esta vida, y eso es a ser felices. A lo mejor mi post de hoy les parece un poco cursi, pero la verdad es que fue una historia que me tocó fibras tan sensibles, que quise dedicárselo a esta mujer que se quedó sin su otra mitad, pero que seguramente, tendrá que darle muchas gracias a Dios por haberla tenido en vida, y durante muchos años, ya que en realidad es difícil lograrlo.
Será que si hiciéramos un inventario de los tipos de amores que hemos tenido en nuestra vida, nos econtráramos palomeando a los amores de los buenos?, o será que aún nos faltaa camino por recorrer para encontrarlo?...seguramente todos tendremos respuestas diferentes, a los que ya lo han hecho los felicito de corazón! y a los que no, pues habrá que ponerse las pilas...o cómo la ven?...a-Dios.
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Doña Nadia, me gustó tu post. No es cursi. Creo que el amor sí existe y que sí existen las almas gemelas. Lo que no creo es que ya tengamos predestinada una sola, sino que el alma gemela puede moldearse. Y me explicaré un poco más. Creo firmemente que pude haber encontrado a la mujer de mi vida tanto aquí en el D.F. (como ya lo hice), o si hubiera vivido en Santiago de Chile o en Lima, Perú, seguramente existiría un alma gemela para mí.
ResponderEliminarCreo que esto se da solamente cuando estás abierto a amar y a ser amado. Y la única manera de lograrlo es cuando te aprecias y amas a ti mismo. Sin amor propio no puede haber amor a los demás. Y no hablo de vanidad ni soberbia, sino de amor por ti mismo y por lo que vales.
El caso de "Esperanza" es bonito y como bien dices, raro en estos días. He escuchado a mucha gente decir que el amor es difícil y que no hay un personas para amar. Pero el problema radica en que tenemos que estar dispuestos a aceptar que la persona que lleguemos a amar debe ser también una que podamos admirar. Debemos admirarla y amarla con todos sus defectos porque son éstos los que hacen bella a la persona que amamos; si perfecta fuera dicha persona, no sería tal, sino una estatua.
En fin, te mando un saludo y ¡arriba el amor! Amor vincit Omnia!
Muchas gracias Isra!, saludos a ti también!
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