lunes, 16 de marzo de 2009

En busca de la fluorescencia...

Este fin de semana tuve la oportunidad de salir de mi ciudad a impartir una capacitación y ya de regreso en el autobús en que venía, proyectaron una película que se llamaba algo así como "Lo que dejamos en el camino", Muy buena película por cierto para las personas que están interesadas en el estudio de las adicciones, un poco profunda para los que no les interesa mucho el tema, pero bueno, la idea es que casi al inicio de la película uno de los personajes principales le explica a su hijo que flourescencia "es algo que brilla desde adentro", entonces el niño le pregunta al padre que si él (el niño) era fluorescente, a lo que su padre responde con un contundente SI.
Lo anterior me dejó pensando mucho acerca de esto de ser "fluorescente" en la vida y cuando tuve oportunidad busqué en internet el verdadero significado de dicha palabra; no encontré algo igual eso de "brillar desde adentro" pero sí algo que lo complementó: el que a diferencia de muchas sustancias que absorben la luz para transformarla en calor o energía simple, las sustancias que son fluorescentes pueden absorber la luz y después volver a emitirla.
No pude evitar el pensar en personajes grandes en la historia moderna que efectivamente absorbieron la luz y después la emitían de manera asombrosa como Juan Pablo II o la Madre Teresa de Calcuta, y desde luego que tampoco pude evitar el ponerme a meditar lo difícil que es ser fluorescente.
Yo creo que todos los seres humanos en mayor o en menor grado hemos tenido al menos un minuto en la vida en que hemos sido fluorescentes tal vez hasta de manera inconsciente, pero...¿qué difícil mantenerse emitiendo esa luz, y sobre todo a medida que vamos convirtiéndonos en adultos!. Los niños por ejemplo, son fluorescentes por naturaleza, brillan con luz propia, su risa refleja constantemente esa luz, pero a medida que nos vamos haciendo adultos, es triste cómo vamos perdiendo ese brillo, hasta llegar al momento en que lejos de emitir de regreso la luz que recibimos, simplemente nos conformamos con "robar" la de la gente que está a nuestro alrededor, ¿cuánta gente no conocemos que literalmente "apaga" a toda la demás gente que está a su alrededor y la llena de "obsuridad" emocional todo lo que toca?, o que simplemente es "llamarada de petate" así como esas barritas que nos venden en los conciertos y que brillan sólo por un par de días y después se apagan así como también hay gente que con su energía puede llenar de luz todo lugar por donde pasa.
Tal vez ahí radica el fondo de la espiritualidad (ojo, no religiosidad), yo he pasado por etapas en mi vida en las que he sido capaz de recibir la luz de los demás y utilizarla para bien y pasarle un poquito a los demás, y también he pasado por temporadas en las que simplemente esa luz se esfuma, tal vez me llega pero sólo la convierto en calor o energía para mantenerme viva y punto.
Me puse a pensar de dónde se puede tomar esa luz, y creo que la luz fluye constantemente de todos lados, de un atardecer, de la sonrisa de un chamaco, un abrazo, mil formas, pero el hecho de reflejarla de salida depende también mucho de la "limpieza" interior con la que se cuente en ese momento para que no se pierda encontrando salida, así que estimados amigos, ustedes si el día de hoy tuvieran que contestar cómo andan de fluorescencia, ¿qué responderían?...a-Dios!

1 comentario:

  1. Doña Nadia

    Me tardé, pero aquí va mi comentario. Me gusto tu símil de la fluorescencia con la luz propia que tenemos como seres humanos.

    Yo lo relaciono como en física, específicamente en óptica. La luz, considerada como un fenómeno ondular/corpuscular, tiene tanto elementos de frecuencia de onda como de partículas. Por lo tanto, no existe en una sola naturaleza sino que puede haber, en teoría, un infinito número de tipos de luz. ¿No será que más bien cada ser humano tiene una luz particular, así como su alma? La luz muy brillante tiene frecuencias de onda muy altas en contra de las mas tenues. Es lo mismo.

    A mí me gustaría pensar que es como las luciérnagas: usan su luz cuando lo requieren.

    Y es interesante porque si lees uno de los evangelios apócrifos (el de Tomás, para ser preciso), menciona, palabras más, palabras menos:
    "- Si te preguntan: ¿de dónde vienes?
    Responde: de la luz
    - Si te preguntan: ¿hacia dónde vas?
    Responded: a la luz"

    Un abrazo.

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